lunes, 21 de febrero de 2022

Reliquias

 No había flecha que le pudiera hacer daño. Había hecho construir un monasterio en honor al mártir San Sebastián, y pagó su peso en oro al abad para que día y noche se pidiera para él la  invulnerabilidad. A las custodias del coxis de Juana de Arco les había donado doscientas arrobas de azúcar de Indias para sus confituras. Tenía el arco de Guillermo Tell y un resto momificado del talón de Aquiles. Pero cuando el brillo de una flecha lo deslumbró segundos antes de morir, lamentó haber rechazado a aquel herrero que le ofrecía por apenas un maravedí la misma vulgar armadura que llevaban todos sus hombres. 



martes, 18 de enero de 2022

Secretos de la nueva cocina

 Tengo que cocinar un poco peor o lo arruinaré todo ¿me entero? ¿o es que soy imbécil? Porque a lo mejor soy imbécil y no entiendo las cosas, y él no está aquí para dar explicaciones, sino para pegarle dos tiros a quien se quiera pasar de listo. Que el negocio ya está inventado, así que me meto el aroma de romero por donde me quepa, que solo faltaba darle facilidades a los perros de antidroga. 

Yo de verdad que hago un esfuerzo por escucharle con atención, pero mi cabeza ya está pensando en qué tal combinará con lo que aquí cocino la esencia de frutos rojos con cardamomo.




sábado, 8 de enero de 2022

El caso de la mujer menguante

 Igual que el gato de Alicia, voy desapareciendo por partes mientras te cuido. Primero se desvaneció mi nombre entre la niebla, y acabé siendo “tú, ¿me traes agua?” Luego rechazaste mis achuchones y perdí los brazos. Las piernas me temblaron hasta diluirse cuando te oí llamarme de usted. Ahora siento cómo se difumina mi cuerpo si me preguntas qué hago aquí, y si no tengo un novio para pasear y echar la tarde. ¿Habrás olvidado al gato aquel del cuento que me contabas de pequeña? Porque ya solo aspiro a ser la sonrisa que te alumbre cuando todo lo demás se borre.


(Dedicado a la memoria de mi madre, claro, que desapareció cuidando)

Relato finalista semanal en el concurso de Relatos en Cadena, de La Ventana, cadena SER.

lunes, 22 de noviembre de 2021

Así se escribe la historia

 El bueno de Juan está convencido de que caemos rendidas solo por su palabrería y sus encantos. Así que, cuando ya nos hemos divertido con él y no soportamos ni un solo ripio más, hacemos lo posible para que nos abandone. Como no queremos defraudarle, lo despedimos con nuestro mejor muestrario de lágrimas y súplicas. Dicen que nos lleva apuntadas en una lista, y que presume luego de burlador de mujeres con los amigotes. El único inconveniente de todo esto es que al final la literatura la escriben ellos, y le ponen el don delante, y le ríen las gracias.




lunes, 15 de noviembre de 2021

Todavía no lo saben

 Pero es su letra la que enlaza, por sorpresa, dos vidas que nunca iban a cruzarse. Dos vidas que discurrían paralelas, en lados opuestos de la misma avenida; cada uno con sus soledades y su bata absurda, cada uno tomando su emparedado frío junto a la máquina del café en el trabajo a media mañana. Pero hoy llega su mala letra. Viaja en el bolsillo de un viejecito que, muy despacio, ha salido del centro de salud, ha cruzado el río de coches y entrega el papel en el mostrador:
 

—Uy, menuda letra tiene. Adela, hija, a ver cómo averiguamos qué dice esta receta.


lunes, 1 de noviembre de 2021

Game over

Cuando su padre le dijo que leer era mucho mejor, porque los libros escondían una vida en cada página, el muchacho dejó por unos días la consola para probar si aquello era cierto. Por eso se enfadó tanto cuando terminó Romeo y Julieta. No encontraba por ninguna parte el truco para activar las vidas extra. Y las necesitaba urgentemente, para aquellos amantes que ya no podía sacarse del pensamiento. 

lunes, 11 de octubre de 2021

Yo os maldigo

 —¿Y pagar la entrada para acceder a él, como hacen ahora los turistas?

Alguien lo propuso en nuestra cena anual del club “La última bancada” y todos aceptamos. Pero ya no iban allí ni los turistas: a nadie le interesaba semejante reliquia. El expresidente había llevado a su nieto, y le explicaba desde la tribuna cómo funcionaba todo antes: la grandeza de la palabra, un pueblo gobernándose a sí mismo. Que entonces no se decidía por recuento de “me gusta” o “me disgusta”, sino por sufragio universal. Nos emocionamos cuando el exjefe de la oposición lo interrumpió y, como en los viejos tiempos, empezó el intercambio de insultos.


Errare humanum est

 Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...