viernes, 20 de septiembre de 2019

Besar a la serpiente


Los días languidecen como si fueran años, trayendo mil y un detalles que debo decidir. Hay que organizar cosechas, conquistar tierras, ahorcar espías. No era este mi camino: yo iba en busca del Grial. Había hecho voto de mantenerme célibe, de no dejarme atrapar por los afanes cotidianos que apartan de nuestra mente el ideal. Pero emergió de la bruma este bosque como un desafío, y ella acostada entre brocados. Hoy mi espada se oxida con mis sueños en un rincón. Ella se ríe, y si protesto vuelve a hacerse la dormida.  

Publicado dentro de la segunda ronda de la copa ENTC, donde tuvo como digno contrincante a Luisa Hurtado. La consigna, el título y no poder utilizar la sílaba RE.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Alivio de luto


No podía dejar de llorar si sabía lo que le convenía. En el pueblo somos comprensivos, pero a una joven viuda le pedimos cierto decoro. Recurrió a colirios y cebollas. Probó a no parpadear. Leyó que era mano de santo untarse bajo los ojos aquella crema mentolada de los resfriados. A cambio, le consentíamos salir y entrar cuanto quisiera. Aprendió a bailar mientras lloraba, a besar apasionadamente envuelta en llanto, a correr delante de la vaquilla entre sollozos. Pero cuando dio la campanada fue al representar en la plaza, pizpireta y empapada en lágrimas, aquel entremés tan divertido de los Quintero.

jueves, 12 de septiembre de 2019

La mujer pantera

Cada vez que ella intentaba enfadarse, él se reía y la llamaba dulce gatita, y le decía que nadie podría tomar nunca en serio aquellos ronroneos cascarrabias. Pero ya se había cansado de ser tan deliciosamente inofensiva. De esperarlo siempre, con la sonrisa y el cuerpo preparados, por si su marido decidía hacerle caso. Ahora había encontrado las cartas que él ni se había molestado en esconder. Primero el cortejo, luego la evocación detallada de sus encuentros. Finalmente, las burlas hacia la gatita fiel de quien no había que preocuparse.


Había decidido dejar de ronronear para siempre. Tenía ganas de rugir, de dar zarpazos confundida con la noche. Un chamán le vendió el conjuro que la convertiría en aquella pantera negra que contemplaba sus paseos por el zoo. Frente a la jaula empezó el ritual, siguiendo punto por punto las instrucciones. Pero no se dio cuenta de que en el momento preciso alguien cruzó por delante devorando un pastelito rosa.

Publicado en ENTC, que este mes estaba dedicado al color rosa.

lunes, 9 de septiembre de 2019

La visita del cazador

Si dijera que sentí dolor mentiría. Lo que me despertó fue más bien un cosquilleo en el pecho y, sobre todo, el eco sordo de los mazazos. Los primeros rayos de la luna llena alcanzaban ya la cripta que me servía de refugio. A horcajadas sobre mí, hundía la estaca en mi cuerpo con entusiasmo digno de mejores causas. No, no sentí dolor, solo decepción y cansancio. Salté a su cuello y, mientras le asestaba el mordisco fatal, pensé que no era tan difícil informarse un poco. Luego aullé, con aquel estúpido palo atravesando mi pecho peludo. Era con una bala de plata, imbécil.

jueves, 5 de septiembre de 2019

El hijo del maestro

Cuando vino a la tienda le conté que me encantaría saber leer. “No es cosa de niñas”, dijo, y me arrastró al arroyo a coger grillos. Pero después, en el despacho de su padre, empezamos con el ma-me-mi.


Chicos dibujando, de Ignacio Picazo (Museo del Prado)
Para la vendimia, mis silabeos ya seguían cualquier camino que su uña negruzca trazara sobre la cartilla. Señaló triunfante una hoja de cuaderno clavada en la pared para que la leyera. Aquellos palotes se juntaban y separaban, y brotaban palabras: MAR-TA ES-MI-NO (y, tras mi titubeo, rotunda como un beso, la última sílaba) VIA.

(Microrrelato participante en la copa ENTC. Aquí pueden leerse también los estupendos micros de mis compañeros, a partir de la misma imagen: https://estanochetecuento.com/encuentro-12-primera-fase-copa-2019/)

sábado, 31 de agosto de 2019

Hombre invisible

Llamo al camarero. Ni caso, como siempre. Me he descubierto indetectable para cualquier retina tras la barra.

Plan en marcha. En los lavabos me pongo los vendajes, las gafas oscuras, el sombrero y la nariz de pega.

Ahora, dolorido, tras ser golpeado y sacado en volandas al callejón por un escuadrón de gorilas enchaquetados, soy feliz: me han visto.

jueves, 8 de agosto de 2019

Low cost


Los suecos decían que con los ataúdes Môrtensen se abriría un nuevo nicho de mercado. Los tanatorios se poblaron de viudas y huérfanos enfrentándose a llaves allen y planos sin palabras. Pero ahora cada cremación era una fiesta: aplaudían al ver arder la causa de sus sufrimientos.

Besar a la serpiente

Los días languidecen como si fueran años, trayendo mil y un detalles que debo decidir. Hay que organizar cosechas, conquistar tierras, aho...