lunes, 22 de noviembre de 2021

Así se escribe la historia

 El bueno de Juan está convencido de que caemos rendidas solo por su palabrería y sus encantos. Así que, cuando ya nos hemos divertido con él y no soportamos ni un solo ripio más, hacemos lo posible para que nos abandone. Como no queremos defraudarle, lo despedimos con nuestro mejor muestrario de lágrimas y súplicas. Dicen que nos lleva apuntadas en una lista, y que presume luego de burlador de mujeres con los amigotes. El único inconveniente de todo esto es que al final la literatura la escriben ellos, y le ponen el don delante, y le ríen las gracias.




lunes, 15 de noviembre de 2021

Todavía no lo saben

 Pero es su letra la que enlaza, por sorpresa, dos vidas que nunca iban a cruzarse. Dos vidas que discurrían paralelas, en lados opuestos de la misma avenida; cada uno con sus soledades y su bata absurda, cada uno tomando su emparedado frío junto a la máquina del café en el trabajo a media mañana. Pero hoy llega su mala letra. Viaja en el bolsillo de un viejecito que, muy despacio, ha salido del centro de salud, ha cruzado el río de coches y entrega el papel en el mostrador:
 

—Uy, menuda letra tiene. Adela, hija, a ver cómo averiguamos qué dice esta receta.


lunes, 1 de noviembre de 2021

Game over

Cuando su padre le dijo que leer era mucho mejor, porque los libros escondían una vida en cada página, el muchacho dejó por unos días la consola para probar si aquello era cierto. Por eso se enfadó tanto cuando terminó Romeo y Julieta. No encontraba por ninguna parte el truco para activar las vidas extra. Y las necesitaba urgentemente, para aquellos amantes que ya no podía sacarse del pensamiento. 

lunes, 11 de octubre de 2021

Yo os maldigo

 —¿Y pagar la entrada para acceder a él, como hacen ahora los turistas?

Alguien lo propuso en nuestra cena anual del club “La última bancada” y todos aceptamos. Pero ya no iban allí ni los turistas: a nadie le interesaba semejante reliquia. El expresidente había llevado a su nieto, y le explicaba desde la tribuna cómo funcionaba todo antes: la grandeza de la palabra, un pueblo gobernándose a sí mismo. Que entonces no se decidía por recuento de “me gusta” o “me disgusta”, sino por sufragio universal. Nos emocionamos cuando el exjefe de la oposición lo interrumpió y, como en los viejos tiempos, empezó el intercambio de insultos.


lunes, 13 de septiembre de 2021

Es duro ser Mr. Jeckyll

 Descansaba durante el día sin saber nunca de qué descansaba exactamente. A veces, por unas agujetas, descubría que su otro yo había estado practicando ciclismo entre las sombras. Sus riñones todavía recuerdan aquella época aciaga en la que le dio por el levantamiento de pesas. Otras veces, encontraba rastros de diferentes adicciones, desde el tabaco a la apicultura, pasando por el coleccionismo de agujeros y tatuajes. Pero aquella vez se había pasado de la raya. Justo antes de dormirse, descubrió la pila de libros bajo su cama y, en su cerebro, con su martilleo de cantinela, docenas y docenas de frases de autoayuda.


lunes, 6 de septiembre de 2021

Costumbres


 Los primeros compases de la banda iniciaron las fiestas allá en el pueblo. Había llegado mi momento. Fui tan sigilosa al salir que ni mis padres ni ninguno de mis hermanos se despertaron. Ellos nunca me han dejado acercarme siquiera. Dicen que viviendo en el campo estamos a salvo, que tendría que ver cómo se las gastan los mozos del pueblo. Tonterías. En la carretera de entrada me he encontrado con varios de ellos, que han festejado mi llegada entre risas y bromas. Ahora me llevan a visitar el campanario. El más guapo me acaricia el lomo, y su amigo me guía, tirando suavemente de mis cuernos. 


domingo, 15 de agosto de 2021

El poder de la palabra

 Dice mi fiel amigo Yago que me cuide del bardo inglés que nos visita estos días, el mismo que escribió aquel dramón de los amantes desgraciados y un poco tontos de Verona. Al parecer, ha llegado a Venecia para inspirarse y ha puesto sus ojos en Desdémona. Según me cuenta Yago, anda diciendo que mi raza y mi nación me hacen indigno del amor de mi bella esposa, solo porque ella lo ha rechazado muerta de risa. Que suspire y llore sus amores todo lo que quiera, que me odie cuanto desee. Todo el mundo en Venecia me conoce: no soy celoso, y este asunto, lejos de preocuparme, me divierte. Además del amor de Desdémona tengo riquezas, y hombres leales a mi servicio ¿qué podría lograr contra mí ese poeta solitario, pobre como las ratas, si solo cuenta con su pluma?


Así se escribe la historia

 El bueno de Juan está convencido de que caemos rendidas solo por su palabrería y sus encantos. Así que, cuando ya nos hemos divertido con é...