lunes, 15 de abril de 2019

Intrusismo

“Yo no la he escrito”, bramó la zarza ardiente, mucho más encendida que de costumbre. Moisés, perplejo, leía y releía los mandamientos de aquella tabla, que tanto le habían gustado al pueblo: “perseguirás al diferente, culparás al forastero, explotarás al prójimo, amarás al oro como a ti mismo”.

jueves, 11 de abril de 2019

Las reglas del juego

Este año los Reyes Magos me han echado un juego de reglas. A Fernando, mi compañero de pupitre, ha sido un juego de compases con puntas de todo tipo. Yo miro con arrobo mi escuadra, mi cartabón, el transportador de ángulos, todo en su estuche. Todo de un verde esplendoroso y transparente. En clase las desenfundo con mimo, midiendo y trazando las líneas con primor de orfebre de la tinta. Fernando, en cambio, solo juguetea con sus compases. Hasta que ha cogido sin permiso una de mis reglas. Se ha puesto a jugar con ella, sacándole sonidos de dibujos animados, haciéndola vibrar a golpetazos al borde de la mesa. Devuélvemela, Fernando. Y Fernando que no. Pero ahora la regla no ha vibrado, se ha quebrado en un chas de hueso roto. Claro que ni se ha oído el chasquido con el grito de Fernando. Y ahora acude al profesor, chivato y poco deportivo, con el compás hincado colgando sin vida de su brazo.

Este microrrelato ha obtenido el segundo premio del mes de noviembre de 2018 en el estupendo taller de Ficticia, actuando de jurado la escritora  Débora Benacot. Precisamente el tema propuesto era el que da título al cuento: las reglas del juego.

lunes, 8 de abril de 2019

Pintadas

El nombre de mi hermana está hoy en boca de todos. Parece que el muchachito ha vuelto a atacar esta noche con sus pinturas, y toda nuestra fachada ha amanecido hoy cubierta de brochazos en su honor. Cuando mis padres vuelvan del viaje y lo vean se formará una buena. Así que yo mismo he cogido una espátula y pintura blanca y he decidido acabar con esto. Una dama de su clase ha de escoger mejor sus pretendientes. Y este Michelangelo no llegará a nada bueno pintarrajeando paredes.

lunes, 1 de abril de 2019

La cigarra y la hormiga

El último día de vacaciones siempre nos daba mucha pereza, porque tocaba mudanza. Mi padre decía que era ley de vida, y que no nos dábamos cuenta de lo afortunados que éramos por disponer de una residencia de verano y otra de invierno. Pero la recogida era laboriosa: desmontar los tendederos del patio, descolgar el columpio de mi hermano de la portería, colocar todo en su sitio en el comedor; devolver los libros, los lápices y los cuadernos a los estantes. Borrar nuestros dibujos de las pizarras. Ahora que abandonábamos la escuela, solo quedaba decidir qué chiringuito tenía mejores vistas para pasar el invierno.

domingo, 31 de marzo de 2019

Inmigrante


Llegar no fue fácil. España era mi sueño, y por alcanzarlo dejé atrás mi mundo primero. Hasta un naufragio hube de superar en el camino, arriesgando en este viaje mi vida y cuanto tenía. He tenido que luchar para conseguir unos papeles y unos derechos que se me negaban y que solo se me han concedido a medias. Ahora, afincado en estas tierras, me siguen mirando como a un extraño, y me arrojan la palabra mestizo, ignorando toda la riqueza que encierra, como si el soldado despreciara el acero de la espada por ser fruto de una mezcla. Pero yo sé quién soy, y no he de renunciar a ninguna de mis herencias, porque de ambas bebe mi espíritu. Ahora, imposibilitado para la vuelta, hijo de una y otra nación, vuelvo a los recuerdos de mi madre, a la memoria grabada a fuego de una raza que sobrevivió mezclándose con el recién llegado, reuniendo en un solo tesoro dos sangres, dos mundos. Por eso firmo ahora con nombre mestizo, orgulloso y milenario por Inca, heredero de letras y humanidades por Garcilaso.
El Inca Garcilaso de la Vega

lunes, 25 de marzo de 2019

Fuerza de voluntad


El último día de vacaciones acordaron no verse. Serían fuertes. Dedicarían aquel día terrible a ensayar el futuro. Cada uno le escribiría al otro la primera de las trescientas cinco cartas que los separaban del próximo reencuentro. A la noche se las intercambiarían triunfantes, cuando él acudiera a despedirla a la estación de autobuses. Demostrarían que no habría tiempo ni distancia que pudiera con ellos. Pero las horas se les quedaron atascadas en el pecho mientras mordisqueaban el boli, y a mediodía ya se andaban buscando como locos. Sí, el tiempo iba a ganar, pero aún no había anochecido.
Breve encuentro

lunes, 18 de marzo de 2019

El turismo es un gran invento


Tengo pensado hacer varios peces de colores tamaño cachalote. Estoy lanzado después del éxito del nuevo kraken y de la repercusión en las redes del tiburón de siete cabezas. Cada vez acuden más barcos. La posibilidad casi infinita de creación es la ventaja de ser el dios de los mares. La desventaja es no poder interferir en los asuntos humanos. Pero cuento con el poder de convocatoria de estas nuevas criaturas. Una vez que los turistas se topen en su camino con las lanchas atestadas, con el sufrimiento de los de su especie, seguro que al menos cumplen la ley del mar.

Errare humanum est

 Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...