lunes, 11 de febrero de 2019

Amor fou


Ninguno de los niños que había en el arcón era Tomás, evidentemente. Porque él no era Dios, sino el científico que había ideado el arcón criogénico de clonación avanzada, que ahora mostraba sus frutos: ocho réplicas exactas de Tomás. Ahora solo quedaba educarlos condicionando sus respuestas emocionales. Seguro que alguno le daría por fin a su hija el ansiado sí. Quizás la estaba malcriando, cediendo demasiado a sus caprichos. Así que se prometió que era la última vez. Sobre todo mientras fuera necesario sacrificar la muestra para conseguir las copias. Si con esto no se volvía más razonable, tendría que cultivar otra para sustituirla.

jueves, 7 de febrero de 2019

In vino veritas

Cuando el cielo se abrió sobre ellos derrochando dorados y trompetería y el Grial les fue arrebatado, a Sir Galahad no le dolió la mirada despectiva de ángeles y serafines. Para ser sincero, lo que más lamentaba tampoco era perder a su rey, que se iba a borbotones. Lo que realmente le obsesionaba mientras el santo vaso se terminaba de perder de su vista era su atolondramiento cuando la posadera le entretuvo con detalles, y él solo pensó en la urgencia de un caldo con que obrar la curación:

—No, un vino cualquiera. La virtud reside en el cáliz.


lunes, 4 de febrero de 2019

El retorno del soldado

Cuando se ausentaba de casa para volver al frente podían pasar meses, años incluso. Ellas solo sabían que regresaría cambiado, apenas reconocible. Besaría a las niñas, volvería a intentar salvar el nuevo abismo entre su mujer y él. Impondría su autoridad.



La pequeña había descubierto el papel amarillento que consultaba a hurtadillas en cada regreso. Así que la noche antes de su nueva marcha se coló en el dormitorio y robó aquellas instrucciones pormenorizadas de cómo llegar a la casa, sus nombres, costumbres y otros trucos imprescindibles. En su lugar, dejó otra nota idéntica sobre Dolores, la inconsolable viuda de la casa de enfrente.

jueves, 31 de enero de 2019

Nominalismo


Olivia Hussey, la Julieta de Zeffirelli,
no sabemos si enamorada o espantada
Ataúlfo Smith arrojó a la papelera el certificado del Registro Civil, desengañado. Tantas horas de cola, de trámites y compulsas para nada. Se había reído. Qué falsas sus palabras  cuando le había prometido, desde el balcón: “¡Romeo, rechaza tu nombre; y a cambio de ese nombre, que no forma parte de ti, tómame a mí toda entera!”

lunes, 28 de enero de 2019

Efectos secundarios

La primera, la única medida del nuevo gobierno antisistema fue el suicidio en pleno del flamante consejo de ministros. Una medida limpia, brillante, cauterizadora. Las cápsulas de cianuro relucían en su perfección plástica encima de la carpeta de piel de cada uno, junto al grabado dorado del cargo por estrenar. La tragaron todos a la vez, sabiendo que por fin alcanzarían su meta. Pero no contaban con la eficacia saboteadora de sus camaradas de la planta de productos químicos y farmacéuticos.



La primera (pero no única) medida del nuevo consejo de ministros superviviente fue una mera cuestión terminológica. Un extenso tratado lexicográfico publicado en el Boletín Oficial establecía, sin lugar a equívocos, que los miembros del gobierno quedarían para siempre fuera del término maldito. Que el sistema eran los otros.

jueves, 24 de enero de 2019

El ángel exterminador

—Entrar y salir, amor, ya lo verás. Es solo una caja que nos hace falta. Está en catálogo y disponible en tienda, que la he visto en internet.


Fotograma de El ángel exterminador (1962), de Buñuel
Ocho días después, tras desayunar otra mañana más albóndigas suecas y perritos con cebolla crujientita, el más joven de aquel grupo heterogéneo y desaliñado se atrevió a insinuar que tal vez había un problema.

lunes, 21 de enero de 2019

Y luego dicen que es barata


Habría cogido alguna vez un hilván de su montón si el capataz no estuviera vigilándonos. Porque ella no alcanzaba el mínimo: mil al día. Había venido intoxicada, de la sección de tintes a la de dobladillos. La escondieron cuando vino aquel inspector europeo que nos preguntó por las condiciones de trabajo. Nosotras le respondimos como nos habían enseñado. Luego nos mostró un folleto con nuestras prendas, marcadas en euros. Me lo tradujeron a rupias y entendí lo que valíamos. Así que, ahora que ella no está, oculto estos mensajes en los dobladillos, por si encontrarais alguno antes de tirar la prenda y comprar la última oferta.

Errare humanum est

 Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...