De toda la vida hemos resuelto las diferencias surgidas entre nosotros con aquello que nos distingue de los animales: nuestra capacidad para fabricar cosas. El hacha de sílex, la lanza,… Pero ahora esta nueva generación se empeña en que dejemos las armas a un lado y usemos ese jueguecito nuevo que hacen con la boca. Que nos sentemos, dicen, y gruñamos sobre la cuestión. Como si fuéramos animales.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Errare humanum est
Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...
-
Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...
-
Estar en Quimera siempre es un lujo para un escritor. Si además uno lo está de la sabia mano de Manu Espada ¿qué más se puede pedir? Copio ...
-
Nadie, salvo el universo, le hubiera dado la menor trascendencia a la respuesta de ella: —Queda cerca, pero es complicado; mejor te acompa...

Jajaja qué bueno. La lucha de generaciones y cuestionarnos, sea como sea. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarBesicos muchos.