De toda la vida hemos resuelto las diferencias surgidas entre nosotros con aquello que nos distingue de los animales: nuestra capacidad para fabricar cosas. El hacha de sílex, la lanza,… Pero ahora esta nueva generación se empeña en que dejemos las armas a un lado y usemos ese jueguecito nuevo que hacen con la boca. Que nos sentemos, dicen, y gruñamos sobre la cuestión. Como si fuéramos animales.
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Jajaja qué bueno. La lucha de generaciones y cuestionarnos, sea como sea. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarBesicos muchos.