Tengo pensado hacer varios peces de colores tamaño cachalote. Estoy lanzado después del éxito del nuevo kraken y de la repercusión en las redes del tiburón de siete cabezas. Cada vez acuden más barcos. La posibilidad casi infinita de creación es la ventaja de ser el dios de los mares. La desventaja es no poder interferir en los asuntos humanos. Pero cuento con el poder de convocatoria de estas nuevas criaturas. Una vez que los turistas se topen en su camino con las lanchas atestadas, con el sufrimiento de los de su especie, seguro que al menos cumplen la ley del mar.
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Errare humanum est
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¡Genial! En tu línea. Nunca defraudas.
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