Plan en marcha. En los lavabos me pongo los vendajes, las gafas oscuras, el sombrero y la nariz de pega.
Ahora, dolorido, tras ser golpeado y sacado en volandas al callejón por un escuadrón de gorilas enchaquetados, soy feliz: me han visto.
Nadie, salvo el universo, le hubiera dado la menor trascendencia a la respuesta de ella: —Queda cerca, pero es complicado; mejor te acompa...
Los bajitos nos sentimos tan identificados...
ResponderEliminarY los feos e insignificantes, Julián. Más de una vez me he sorprendido cantando "Mr. Celofán" ante la barra, a ver si así dejo de ser transparente.
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