Los suecos decían que con los ataúdes Môrtensen se abriría un nuevo nicho de mercado. Los tanatorios se poblaron de viudas y huérfanos enfrentándose a llaves allen y planos sin palabras. Pero ahora cada cremación era una fiesta: aplaudían al ver arder la causa de sus sufrimientos.
jueves, 8 de agosto de 2019
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Errare humanum est
Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...
-
Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...
-
Nadie, salvo el universo, le hubiera dado la menor trascendencia a la respuesta de ella: —Queda cerca, pero es complicado; mejor te acompa...
-
Estar en Quimera siempre es un lujo para un escritor. Si además uno lo está de la sabia mano de Manu Espada ¿qué más se puede pedir? Copio ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario