Aclarémoslo de una vez. Ved que lo digo muy calmada. Una gárgola, con todos los respetos, es una tubería de piedra más o menos decorada. Punto. Yo soy una QUI-ME-RA. No me dedico a evacuar agua, eso faltaría. ¿Es culpa mía que los de Disney se confundieran? En todo caso, no tengo por qué aguantar tanto niño y tanto turista camino de Disneylandia “¡Mira, las gárgolas!”, “¡Hazme una foto con las gárgolas!” No tienen derecho, por más escalones que hayan subido. Una quimera es un monstruo, un demonio, una fuerza del mal, qué caramba. Si me traen a un niño a tocarme las narices, no se extrañen de que haga mi trabajo. Ahora, que el exorcista o el psicólogo, allá ellos, se lo pague el ñoño de Walt Disney.
jueves, 8 de noviembre de 2018
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