lunes, 27 de febrero de 2023

Ciencia aplicada

 Nunca pensé que aquel curso de grafología me sería tan útil. Porque su escritura trasluce siempre la verdad, por más que ella disimule con tanta perfección al escoger las palabras que me escribe. Desde la primera respuesta estuvo claro: “gracias por los piropos”, decía, y también “lo nuestro es imposible”. Pero el trazo de la pe de “imposible” indicaba pasión. Quedó así inaugurado nuestro lenguaje secreto: alegaba sus obligaciones y su marido, y el oleaje de esa eme decía sálvame del naufragio. Después se volvió más escueta. Se sentía vigilada, sin duda. Pero la zeta de “déjame en paz” rezumaba deseo. Esta noche iré a rescatarla. He recibido ya la señal definitiva, en esa jota temblorosa, inclinada hacia mí, con la que escribe “orden de alejamiento”.

lunes, 6 de febrero de 2023

Completamente solo

Te internas en el área. Solo, como cuando quedaste colgado de una concertina aquella primera vez. Como lo estuviste luego al intentarlo por mar, solo entre los gritos de los cuerpos que se hundían. Solo escabulléndote desde la playa. Solo en el área contraria. Sin papeles, ni dinero, ni nada, solo con miedo. Malviviendo apenas, en los márgenes. Solo cuando te llevaron a aquel campamento donde apareció el ojeador como un milagro, y te prometió que ya nunca estarías solo. Solo en aquel equipo de tercera. Solo cuando el representante, y el fichaje, y los periódicos. Solo ante aquel estadio imitando aullidos de mono. Solo para firmar el contrato: no te preocupes, chaval, nosotros nos ocupamos de nacionalizarte y en dos días estás jugando en la selección. Solo en el vestuario, solo ante la masa que ahora corea tu nombre, que te pide autógrafos mientras sospecha de tus hermanos. Solo ya ante el portero, no te distraigas, para el tanto decisivo. El país pendiente de tus botas. Serás leyenda. Te amarán para siempre. Te perdonarán lo que eres. Solo a ti. Salvo que hagas esto que estás haciendo: el toque suave con que entregas el balón directamente a las manos del portero.

(Micro finalista del mes de diciembre de 2022, en la Microbiblioteca de Barberá del Vallés, Meca de cualquier microrrelatista)

jueves, 24 de noviembre de 2022

Como lágrimas en la lluvia

Al cabo, nada os debo. Me debéis vosotros cuanto he escrito. Que hicierais vuestras las vivencias que os regalé en mis libros no os da derecho a poner en duda mis propios recuerdos. El de aquella tarde remota en que mi padre me llevó a conocer el hielo. O el de la mañana en que, al despertarme, me vi convertido en un monstruoso insecto. Y ahora os atrevéis a discutirlos. Incluso miráis con sospecha el torrente que desató en mi alma una simple magdalena mojada en soma-cola. 



Produzco tantas emociones como ganancias. En cada feria planetaria firmo millones de ejemplares. Soy un autor admirado por mi imaginación desbordante. Pero habéis desenterrado esa vieja palabra y me la arrojáis a la cara: plagio. Decís que mis recuerdos no son originales. Que en una antigua biblioteca que sobrevivió a la quema de lo analógico han encontrado las fuentes de donde brotaron. Como si yo no hubiera vivido lo que cuento. Como si no fueran reales las aventuras con mi escudero, dando lanzazos frente a gigantes. Y son tan reales como la realidad que creéis vivir. En vuestra inocencia, ignoráis que toda la vida es sueño y los sueños, algoritmos.


domingo, 2 de octubre de 2022

Fuego

Hemos dejado atrás el coche y caminamos por la carretera pegajosa. Yo intento no pensar, porque temo que el menor pensamiento haga que el cerebro se me funda definitivamente. Él no se calla:

  

—Hace mucho calor.


—¿Queda mucho para la gasolinera?


—Este calor es insoportable.


No pasa nadie. Quizás porque ya no quede nadie. Rezo, por este orden, por:


   1.Que se calle.

   2. Que aparezca la gasolinera.

   3. Encontrarnos con alguien, lo que demostraría que el mundo no se ha derretido.

   4. Que se calle de una vez.

   5. Que la puta gasolinera no se haya incendiado espontáneamente.


—Qué calor, no puedo más.


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Hay una tierra de labor abandonada. Alguien, antes de todo esto, dejó una pala entre los surcos. Lo miro. Se me ocurre de pronto que tal vez en lo más profundo de la tierra quedará algo de frescura, el abrazo de un resto de humedad donde las lombrices se refugien de este calor. Me mira. Comprende.


Dos horas después, reemprendo el camino, con la única compañía del bidón de gasolina,  vacío, sí, pero silencioso. Ojalá la tierra le haya aliviado por fin del calor. En todo caso, ya nadie oirá sus quejas.

martes, 13 de septiembre de 2022

Beneficios de la censura para el progreso de los pueblos

Primero prohibieron las palabras “emperador” y “desnudo”, lo que enriqueció por igual nuestro vocabulario y a los editores de diccionarios de sinónimos. Leímos titulares tan sonoros como  “Nuestro jerarca va en cueros”, y otros con variantes del tipo “en pelota picada” o “in púribus”. 


Así que hubo que prohibir también las alusiones a la vestimenta o falta de ella, al igual que cualquier mención a toda clase de autoridad o jerarquía. Se alcanzaron de este modo cimas de poesía y sugerencia en las portadas (“Alguien estará pasando frío”), justo antes de que se decretara el cierre de las secciones de Moda, de Política, e incluso de Empresa. 



Los niños, sin embargo, seguían señalando con el dedo a tú ya me entiendes cuando lo veían pasar por la calle con la cabeza muy alta y las vergüenzas al aire. Es comprensible, entonces, que se optara por la extirpación preventiva del dedo índice de ambas manos en toda la población. La ventaja es que hemos erradicado la costumbre de usarlo para hurgarse la nariz en los semáforos, o la de presionar con él timbres hasta el hartazgo. Y, sobre todo, al leer periódicos que ya solo hablan de fútbol, nadie se lo humedece para pasar las páginas, menuda porquería.


[Publicado en noviembre de 2021 en Quimera. Revista de literatura, nº 455]

 

miércoles, 15 de junio de 2022

Afición

 —Dominaremos juntos el universo, mamá, ya lo verás —me dice estrenando su voz cavernosa.

—Ahora no es el momento, ya lo hablaremos en casa. Además, estos señores están esperando para cortarte el cordón umbilical, y los estás asustando.

Sé que si no le paro los pies desde el principio, se me va a subir a las barbas. Ya me ha dado nueve meses de aúpa con los vómitos verdes y las cruces invertidas en mi barriga. De momento, tendrá que aprender a comportarse. Luego, cuando termine sus estudios, si sigue teniendo afición, podrá ser todo lo Anticristo que quiera.

sábado, 4 de junio de 2022

Telecomunicaciones

 Hígado con destino a Houston enviado por lanzadera para análisis, en paralelo a este telegrama electrónico. Extraído de especimen capturado nueva especie inteligente. Cocido por mejor conservación. Saludos desde Andrómeda.


Aquí Houston. Recibimos foie sin ninguna explicación. Dedujimos querían celebrar éxito experimento cría de patos en Andrómeda. Sabor delicioso. Ojalá manden pronto noticias vida extraterrestre. No recibimos sus telegramas por interferencias servidor. 


Aquí Andrómeda. Preocupados falta comunicaciones suyas. Extraterrestres en primer momento amistosos luego colonizan cuerpos. Emotividad, euforia y mutaciones. Vigilen hígado enviado. 


Aquí Houston. Lloramos sin noticias vuestras. Os queremos, tíos. Tercera cabeza creciéndole a Mackenzie. Una risa. Volved y dominaremos juntos el universo. 


Relato ganador del XV Concurso "Relatos  en Cadena", de la cadena Ser y la Escuela de Escritores.


Errare humanum est

 Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...