El arresto domiciliario y la destitución no duelen. Duele el horror. Mi patria, que es decir mi corazón, barrida por una ola de barbarie. Se gritan vivas a la muerte y muertes a la inteligencia.

Hoy, al amanecer del 31 de diciembre de este año maldito, dibujo con sangre de mi corazón un vítor que diga Miguel de Unamuno, y debajo, mi esperanza.
(Escrito para el concurso de microrrelatos de la San Silvestre Salmantina: http://www.sansilvestresalmantina.com/concurso-micro-relatos-publicados.php/#250)
Hoy se corre la San Silvestre Salmantina. Aprovecho que el Tormes pasa por Salamanca para publicar este microrrelato que escribí para la ocasión. Se nota en él de lejos que lo mío es más la literatura que el deporte. En todo caso, creo que como microrrelato resultó fallido, pero me quedo con él como reflexión para los tiempos que corren...
ResponderEliminarEn él, el personaje de ficción y breve sueño de Dios don Miguel de Unamuno reflexiona al amanecer del 31 de diciembre de 1936, día de su muerte. Un hecho (el de su muerte) que tanto había temido toda su vida y ahora parece quedar en un segundo plano.
Puede que no haya ganado el relato, pero sí que lo puede hacer con los que te leemos. Nos va a ganar esa reflexión y esas ganas de gritar otro "Vitor".
ResponderEliminarFeliz entrada de 2019 y ojalá nos vaya mejor en todos los sentidos esa esperanza a la que se refería nuestro Unamuno.
Besicos muchos.