lunes, 10 de diciembre de 2018

Antiguos alumnos


Lo sé, soy un nostálgico. Y por nostalgia fui a aquel acto estúpido, tras veinticinco años empleados en recordar minuciosamente su carpeta abrazada contra el pecho, el olor a nata de su goma blanquísima. Esquivé saludos y risotadas al divisar al fondo su hermosura, milagrosamente intacta. Solos los dos, allí sentados, nos pusimos al día de nuestras vidas. Y de pronto, a bocajarro, el amago de confesión, las brasas en sus ojos idénticas a las mías. Así que me despedí, dejándola ruborizada y confundida, sin que pudiera terminar de decírmelo. Es que estaba impaciente por estrenar esta nueva nostalgia, tan tierna, tan jugosa.

3 comentarios:

  1. Mucha suerte. Ojalá gane, se sale de lo habitual en Rec.

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    1. Gracias, mi querida hada madrina. Pero ya habrán llamado a los afortunados de esta semana, por eso lo publico.

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  2. Este relato me ha gustado mucho, Tomas!

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