Tan inesperadamente como se abrió, el muro vuelve a cerrarse. Los guardianes recuperan su hieratismo tras las gafas de sol, mientras una niña llora por la madre dejada al otro lado. Un emigrante, con la pierna destrozada por el hormigón, yace en un charco de sangre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Errare humanum est
Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...
-
Como no tenéis corazón, no os importa que yo haya entregado mis mejores años al proyecto Munchausen. Vuestros androides me reclutaron en la...
-
Nadie, salvo el universo, le hubiera dado la menor trascendencia a la respuesta de ella: —Queda cerca, pero es complicado; mejor te acompa...
-
Estar en Quimera siempre es un lujo para un escritor. Si además uno lo está de la sabia mano de Manu Espada ¿qué más se puede pedir? Copio ...

Qué incoherencias y que bien lo describes Tomás, eriza el vello este relato tan sumamente bueno!! Felicidades me ha gustado mucho.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Gracias. Lo que no me perdonaré es que no se me ocurriera a mí lo de disparar a las piernas. La realidad siempre va un pasito más allá que cualquier horror que nos inventemos.
ResponderEliminar