lunes, 14 de enero de 2019

Cosmogonía

Me quedé dormido hilvanando constelaciones. Incluso para mí es un trabajo agotador. Cuando me desperté, se acercaba la noche, así que tuve que apresurarme en terminar de reconstruir el firmamento, desbaratado tras la batalla contra los titanes. Redibujé al cazador Orión, eternamente perseguido por Escorpio. Las Osas bailando alrededor del norte. Perseo al rescate de Andrómeda. Pero no pude resistirme a improvisar algunas nuevas: el rey Arturo sacando la espada de la piedra, el guerrero sioux asomándose al desfiladero,...Hasta que Hera, celosa siempre, recogió  todas las estrellitas de la mesa, dejándome un cielo desértico. Ni siquiera escuchó mi protesta: “¿Otra vez sopa para cenar?”

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